En el cruce entre el maquillaje artístico, la historia del arte y la creación performativa, el trabajo de Ana Murnau se sitúa como una propuesta singular dentro del panorama del arte del maquillaje. Maquilladora profesional e historiadora del arte, Ana Murnau entiende el rostro y el cuerpo como un soporte expresivo capaz de contar historias, construir personajes y generar puro simbolismo.
Formada en disciplinas como el cine, la moda, la fotografía y el arte plástico, sus referencias visuales van desde el manga y la ilustración contemporánea hasta el arte performático del siglo XX, pasando por el universo fantástico y lo considerado “raro” o marginal dentro de los cánones estéticos tradicionales.
Del dibujo al rostro: representación de emociones
La relación de Ana Murnau con la creación visual comienza desde la infancia, a través de años de formación en dibujo. Esa base le permitió desarrollar una sensibilidad especial hacia la representación de emociones, miedos e intereses personales. Con el tiempo, esa inquietud creativa se trasladó a un nuevo soporte: la piel como lienzo.
Tras cursar la carrera de Historia del Arte, su interés por disciplinas como el arte performático, la caracterización y prácticas donde el cuerpo es un elemento central, fue decisivo para dar el paso hacia el maquillaje profesional. Para Ana Murnau, el maquillaje no es únicamente una herramienta estética, sino un dispositivo narrativo comparable al papel.
El jardín de las flores de Alicia
Uno de sus proyectos más destacados hasta la fecha es una sesión fotográfica inspirada en el jardín de las flores de Alicia en el País de las Maravillas. El punto de partida conceptual surge durante uno de sus exámenes de caracterización, donde trabajó la personificación del narcisismo a través de la figura de una flor. Esa experiencia derivó en la idea de reinterpretar el famoso jardín desde una perspectiva contemporánea y artística.


Para este proyecto, Ana Murnau eligió los pensamientos como base floral, debido a su variedad cromática y simbólica. Cada flor fue concebida como un personaje con una personalidad propia, definida a partir de la psicología del color, tomando como referencia textos como Psicología del color de Eva Heller:
- Azul: melancolía
- Rosa: romanticismo
- Violeta: ternura
- Amarillo: soberbia
La elección cromática no es arbitraria: el violeta surge de la combinación entre azul y rosa en el círculo cromático, mientras que el amarillo actúa como complementario del morado, generando una tensión visual equilibrada y expresiva.


Artesanía, proceso y control total de la obra
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo de Murnau es el control integral del proceso creativo. Cada flor fue realizada completamente a mano: pétalos moldeados individualmente con calor, plancha y pistola térmica, pintados con aerógrafo y trabajados a pincel con acuarela y acrílico. Para potenciar los volúmenes y reflejos, las piezas se finalizaron con spray y purpurina, logrando una interacción muy precisa con la iluminación fotográfica.
Además del maquillaje, la artista se encargó de la dirección de vestuario, adaptándolo a la personalidad de cada flor y al cuerpo de las modelos, así como de la fotografía final de la sesión. En el caso de la flor azul, incluso las lágrimas fueron creadas y pintadas a mano, reforzando el componente emocional y narrativo del personaje.
Actualmente, comparte su trabajo en Instagram y TikTok bajo el nombre @anamurnau, donde muestra tanto proyectos personales como procesos creativos, consolidando una identidad visual reconocible y coherente.
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