El proyecto musical N9VE nació en 2018 de la mano del artista Ignacio Villaverde, quien decidió lanzar su carrera en solitario con una propuesta fresca y libre de etiquetas. Aunque sus raíces se hunden firmemente en el Hip-Hop y el Rap, su evolución artística lo ha llevado a explorar nuevos territorios sonoros a través de la fusión con otros géneros como el funk, el flamenco, la electrónica o el pop.
Una identidad musical propia
Desde sus inicios, el artista musical N9VE ha apostado por construir un sonido personal, sin encasillarse en moldes convencionales. Su objetivo es claro: experimentar con la instrumentación y fomentar nuevas vertientes dentro de la música urbana, siempre manteniendo la esencia del Hip-Hop.
Cada canción de N9VE actúa como una fotografía emocional de una etapa de su vida, donde las sensaciones de ligereza, buen rollo y ánimo se mezclan con matices de nostalgia y profundidad. Esta constante búsqueda de conexión a través del arte convierte a N9VE no solo en un proyecto musical, sino también en una forma de vida.
“Hippie Hand”: su álbum debut
Su primer álbum titulado “Hippie Hand”, es una obra de 13 pistas que encarna a la perfección la esencia del proyecto. Se trata de un trabajo de Hip-Hop alternativo marcado por la experimentación sonora y la colaboración con diversos músicos y productores. La producción corre a cargo de Marcos Muniz, quien también se encargó de la mezcla y masterización, con aportes de KoolDres en dos temas. El álbum también cuenta con contribuciones de artistas como Paula García (coros en “Dreamy Boy”), J. Justicia (guitarra eléctrica en “Si Fuera Por Ti”), Ulises Ramos (guitarra flamenca) y Raquel González (flauta travesera), todos ellos afincados en Granada, ciudad clave en el desarrollo del proyecto.

El artwork del álbum fue diseñado por Guillermo Villaverde bajo el seudónimo ‘One Eyed’, aportando una identidad visual que complementa el universo sonoro del disco.
Una etapa de crecimiento

“Hippie Hand” nace como reflejo del proceso de individuación y crecimiento personal que Ignacio vivió al mudarse a Granada en 2021, con tan solo 19 años, para comenzar sus estudios. Esta etapa significó un punto de inflexión vital y creativo, marcada por una crisis de identidad que lo llevó a alejarse temporalmente del rap para explorar nuevas formas de componer, esta vez con guitarra en mano e influenciado por artistas como Antonio Vega o Joaquín Sabina.
Durante dos años, Villaverde experimentó con una diversidad de sonidos y emociones, gestando lo que terminaría siendo el núcleo artístico de “Hippie Hand”. Un álbum que narra desde la vulnerabilidad el paso a la adultez, los miedos al cambio y la búsqueda constante de una voz propia.

